EL AMOR ES UN CAMINO DE IDA Y VUELTA

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Cuentan que una bella princesa estaba buscando consorte. Aristócratas y adinerados señores habían llegado de todas partes para ofrecer sus maravillosos regalos. Joyas, tierras, ejércitos y tronos conformaban los obsequios para conquistar a tan especial criatura.

Entre los candidatos se encontraba un joven plebeyo, que no tenía más riquezas que amor y perseverancia. Cuando lo llego el momento de hablar, dijo: “Princesa, te he amado toda mi vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor… Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropa que la que llevo puesta…
Esa es mi dote”.

La princesa, conmovida por semejante gesto de amor, decidió aceptar: “Tendrás tu oportunidad: Si pasas la prueba, me desposarás”.

Así pasaron las horas y los días. El pretendiente estuvo sentado, soportando los vientos, la nieve y las noches heladas. Sin pestañear, con la vista fija en el balcón de su amada, el valiente vasallo siguió firme en su empeño, sin desfallecer un momento. De vez en cuando la cortina de la ventana real dejaba traslucir la esbelta figura de la princesa, la cual, con un noble gesto y una sonrisa, aprobaba la faena.
Todo iba a las mil maravillas. Incluso algunos optimistas habían comenzado a planear los festejos.

Al llegar el día noventa y nueve, los pobladores de la zona habían salido a animar al próximo monarca. Todo era alegría y jolgorio, hasta que de pronto, cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo, ante la mirada atónita de los asistentes y la perplejidad de la infanta, el joven se levantó y sin dar explicación alguna, se alejó lentamente del lugar.

Unas semanas después, mientras deambulaba por un solitario camino, un niño de la comarca lo alcanzó y le preguntó a quemarropa:

“¿Qué fue lo te que ocurrió? Estabas a un paso de lograr la meta, ¿por qué perdiste esa oportunidad, por qué te retiraste?

Con profunda consternación y algunas lágrimas mal disimuladas, contestó en voz baja: “No me ahorró ni un DIA de sufrimiento. Ni siquiera una hora. No merecía mi amor.

JORGE BUCAY

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2 respuestas a EL AMOR ES UN CAMINO DE IDA Y VUELTA

  1. aurvitoria dijo:

    Quizá el primer error es buscar. El segundo error es poner condiciones. El último error es no amar. Así nos va. 🙂

  2. miryea dijo:

    a las princesas se los buscan, como a las otras menos princesas que habitan por rincones que..mejor no recordar( niñas casadas con abuelos o señores que podían ser5 sus padres);respecto a poner condiciones, creo que las reales empiezan por hacer lo que uno se hace, respetando y haciéndose respetar; y por último…AMAR es sencillo y a la vez complicado….pero entre un QUERER y un AMAR…hay muchas variaciones y matices…igualmente aceptables para quien las quiera y necesite
    Yo me quedo con AMAR…aunque duela, aunque se vaya, aunque no vuelva…aunque no deje nunca de ser pájaro..porque yo amo al pájaro-

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